Tras un período de 18 meses de investigación Luis Bravo desarrollado el primer Jamón Ibérico cortado a mano y envasado al vacío en tarro de cristal.

El tarro de cristal es el envase orgánico que mejor conserva los alimentos.

Al no comprimirse el envase, no se comprime la loncha, por lo que queda intacta y su grasa filtrada no se pierde pegada al envase, conservando todas sus propiedades como si estuviera recién cortada.

Este formato supone un importante ahorro, ya que cada gramo corresponde a producto, sin mermas, deterioros, deshecho y evitando la contratación de cortadores, manteniendo todas las características de un jamón recién cortado.